Amor. No entendía como una persona que tanto he querido y amado me hubiera olvidado tan fácilmente, o que me quisiera tener en su vida a su manera: a través del perfil de Instagram.

Como si ahora las redes sociales fueran el eje que mueve el corazón.

Me sentía vacía. Hacía mucho tiempo que mi interior, mi alma, no sentía nada por alguien. Después de esa llamada telefónica ya no era él, el chico que me sonría y me ponía cara de felicidad al verme. El chico que me bajaba la luna en cualquier momento sin pedírselo

Me encontré con un titubeo, un quiero pero no puedo ahora, un ni contigo ni sin ti que me mató. Literal. Lo bueno fue que ya no me lo tomé como un drama, aunque suelo ser una estupenda ‘dramaqueen’ que le encanta montar un espectáculo (quizás para que la vida tenga algo de incoherencia, ese guion no escrito y no establecido por la sociedad). Pero me lo tomé bien.

Como si un peso de encima se desvaneciera de mis hombros y me salieran unas alas de la espalda para poder volar, otra vez sin rumbo pero libre.

En realidad siempre supe que no eras para mí en lo más profundo de mi ser, y lo más probable es que tú también sintieras lo mismo. Pero nos empeñamos en un tú y yo, en un no puedo vivir sin ti, en un te querré siempre.

Como me dijiste una vez, querer no lo es todo, y nuestro amor ya no podía más. Tú fuiste el primero en decirlo, pero ¿En darse cuenta? Buena pregunta.

Esto es un punto y final a una de las historias de amor más bonitas del mundo.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *